sábado, 3 de mayo de 2014

GLORIFICAR A DIOS


En mi estudio del libro de Apocalipsis quiero hablar sobre el siguiente pasaje contenido en el capítulo 4, versículos 9 al 11 que transcribo a continuación: “Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.”

Podemos ver claramente una escena del cielo en la cual seres de una categoría especial se postran ante el señor y le glorifican, alaban y adoran de múltiples maneras.

Muchas veces nosotros que de viva voz afirmamos ser cristianos nos jactamos de nuestra limitada humanidad y no reconocemos la majestad de nuestro Señor.

A continuación voy a enunciar algunas formas prácticas de glorificar a nuestro Creador y Salvador mientras llega el momento de ir a nuestra morada celestial:

Alabándole
Salmo 22:23: “Los que teméis a Jehová, alabadle; Glorificadle, descendencia toda de Jacob, Y temedle vosotros, descendencia toda de Israel.” En mi sentir la forma más hermosa de respeto y comunicación con nuestro Padre Celestial.

Realizando buenas obras
Mateo 5:16: “5:16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” Las obras son la forma de mostrar nuestra condición y poner en alto el santo nombre de Dios.

Llevándole fruto
Juan 15:8: En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.” Principalmente nuestra familia y amigos más cercanos, no perdamos la oportunidad de evangelizarlos.

Unidad en su Espíritu
Romanos 15:5-6: “15:5 Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.” Como grupo de jóvenes y aún como iglesia debemos permanecer unidos sin que haya espacio para la división y la separación entre nosotros fortaleciendo día a día nuestros lazos.

Consagrándonos a Él
I de Corintios 6:20: “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” Somos propiedad del Señor y el único uso que debemos dar a nuestros cuerpos mientras llega la transformación eterna es lo referente al bien acorde con su santa voluntad.

Jóvenes, seres superiores a nosotros demuestran su humildad glorificando a nuestro Señor, hagamos nosotros lo mismo con nuestras vidas día a día, en el tiempo que nos resta en nuestro paso temporal por el planeta, alabándole, realizando buenas obras, llevándole fruto, permaneciendo en la unidad de su Espíritu y consagrando nuestra carne, alma y espíritu a Él.

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