miércoles, 12 de marzo de 2014

DESAMPARADOS O MADUROS?

“Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá” Salmos 27:10

A medida que vamos creciendo en el conocimiento de La Palabra de Dios a través de asistir fielmente a los servicios, tener una cita diaria con Dios para leer La Biblia y orar, discipularnos y claro está obedecer, el resultado natural es evidentemente LA MADUREZ!

Estoy seguro que es el área del carácter más apetecido por los seres humanos, así muchos  (por inmadurez) ni siquiera lo sepan.

La madurez cristiana no tiene nada que ver con la edad física que tengamos, conozco niños y jóvenes en edad  mucho más maduros que algunos adultos que siguen en niñerías emocionales como consecuencia de nunca haber prestado la suficiente atención a la sabiduría de Dios. Con razón dice La Palabra “Más que los viejos he entendido, porque he guardado tus mandamientos” Salmos 119:100

La inmadurez espiritual se manifiesta en la dependencia de nuestras emociones para reaccionar ante las circunstancias de la vida. Es decir somos inmaduros cuando a pesar de conocer las promesas y mandamientos de Dios que tienen el poder suficiente para ordenar nuestros pasos, seguimos insistentemente reaccionando con base en nuestra carne, nuestro parecer, nuestra propia opinión, nuestro propio pesar.

Pero ésta semana escuché de cerca a unos jóvenes tan maduros que en realidad, me quedo perplejo ante la grandeza de Dios en las vidas de quienes le aman y  le obedecen. A pesar de que su padre murió a causa de una enfermedad que consumió su cuerpo y  siendo ésta pérdida una de las experiencias más dolorosas en la vida de cualquier ser humano, éstos jovencitos valientes en medio de sus lágrimas reconocían el absoluto control de Dios que tuvo que llevar a la cama a su padre para que reconociera lo más importante de la vida: Su necesidad de Jesucristo para salvación de pecados y la vida eterna.

No hay en ellos temor al futuro por falta de provisión, no hay en ellos desesperanza en la muerte de su padre por desconocer su destino eterno pues saben con certeza que está en el cielo, no hay desesperación, no hay desconsuelo, no hay depresión…. Hay paz y gozo en sus corazones, la misma que se describe en Filipenses 4:6-7, la paz que recibo al escucharles hablar, una paz que se vuelve un testimonio poderoso para quienes les escuchamos.

El Dios vivo y verdadero que estos jóvenes han conocido personalmente  ha sido suficiente para entender que El mismo sustenta, da esperanza, consuelo y seguridad y que Dios los recogerá  aunque el mundo tiemble y nuestro derredor se derrumbe.

Eso es madurez que glorifica a DIOS!!  el versículo que encabeza éste blog fue inspirado por una de sus respuestas a la pregunta que le hacíamos a uno de ellos: Cómo estás? La respuesta fue Salmos 27:10, gracias jovencitos porque nos hicieron ver este Salmo con otros ojos, con los de la absoluta MADUREZ….

Les amamos con todo el corazón y alabamos a Dios al ver la obra en sus vidas…

1 comentario:

Anónimo dijo...

MUY CIERTO... Que ejemplo tan Tremendo. Nuestro Dios es muy grande y sus obras INDESCRIPTIBLES :)