miércoles, 27 de agosto de 2014

SE LE DIJO Y SE LE ADVIRTIÓ



“Maestro, cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento” Mateo 22:36-38
A veces uno se pregunta por qué los papás insisten tanto en las mismas cosas: “Ojo con éste amigo”, “No te quedes hasta muy tarde” etc etc, frases que en la mayoría de las veces nos parecen exageradas porque creemos tener el control de todo jeje.
Si eres fiel en congregarte también te encuentras con tus líderes exhortándote una y otra vez en amor hacia: “No estés en yugo desigual”, “Espera en El Señor”, “Obedece a tus padres aunque sean difíciles” etc etc, frases que en la mayoría de las veces nos parecen triviales porque creemos que que nadie entiende nuestro caso particular.
A medida que vamos creciendo, (espero que no sea demasiado tarde) vamos entendiendo cuánta razón hay en esas advertencias, y de hecho si ya somos padres o líderes, de seguro ya sabemos que hay que seguir repitiendo e insistiendo con igual o mayor intensidad.
Así es nuestro Sabio Dios!! El también nos advierte con amor acerca del peligro de hacer alianzas con el mundo, de ser como aquellos que no conocen de Dios en nuestro comportamiento, nuestro enfoque y nuestros propios pecados. Que dolor….
El principio de la obediencia al Señor es claro. El anhela cosas superiores para sus hijos, El anhela cuidarnos de los tropiezos que los ídolos del mundo  (desde adoración a imágenes hasta adoración a personas, circunstancias, y vicios) pueden causar a aquellos que queremos agradar a Dios de todo corazón, fuerza, mente y alma.
La Biblia me enseñaba éstos días que Dios nos cuida tanto, nos ama tanto, quiere que andemos sin tropiezo alguno, y no solo nosotros sino también nuestros hijos y las generaciones venideras. Te animo a madurar no solo físicamente sino espiritualmente, ya es hora de entender que no es por molestar, que no es un juego, es nuestra propia vida la que corre el riesgo de destruirse por no creer lo que Dios nos advierte.

Deuteronomio 7:2-4,16
y Jehová tu Dios las haya entregado delante de ti, y las hayas derrotado, las destruirás del todo; no harás con ellas alianza, ni tendrás de ellas misericordia.
Y no emparentarás con ellas; no darás tu hija a su hijo, ni tomarás a su hija para tu hijo.
 Porque desviará a tu hijo de en pos de mí, y servirán a dioses ajenos; y el furor de Jehová se encenderá sobre vosotros, y te destruirá pronto.   Y consumirás a todos los pueblos que te da Jehová tu Dios; no los perdonará tu ojo, ni servirás a sus dioses, porque te será tropiezo.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Que bonita exhortación, muchas, muchas, muchas gracias