domingo, 2 de octubre de 2011

NO SEAS SABIO EN TU PROPIA OPINIÓN

PROVERBIOS 3:5-8 “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos.”

El significado de la palabra fiar es confiar o esperar con firmeza y el proverbio nos dice que debemos esperar en Dios de todo nuestro corazón, haciendo uso de las promesas que su palabra nos brinda día a día, de pronto hoy necesitamos confiar en su poder para guiarnos aun en medio de las dificultades; luego la palabra de Dios nos dice que no nos apoyemos en nuestra propia prudencia, en nuestro racionamiento aunque lógico y “prudente” sigue siendo humano y muchas veces nuestros deseos no serán los del Señor por eso la necesidad de esperar en Él a cada instante. “Encomienda a Jehová tus obras, Y tus pensamientos serán afirmados. Proverbios 16:3”

Luego la palabra de Dios nos dice que lo reconozcamos en todos nuestros caminos y él enderezará nuestras veredas, y si algo necesita enderezarse es porque esta torcido “obvio si” diría mi hermana, pero así es, de pronto nos relajamos en un área de nuestras vidas y no reconocemos a Dios por encima de todo y tomamos una vereda que no conviene pero en su infinita misericordia Dios nos promete que la enderezará. “Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará. Salmos 37:5”

Luego nos pide que no seamos sabios en nuestra propia opinión, algo que a primera vista deja a un lado toda nuestra “preparación profesional o experiencia de mundo o nuestras opiniones acerca de algo y no es que a Dios no le interese lo que pensamos sino que nuestra debilidad nos puede llevar por un camino incorrecto; y Él no quiere que sus hijos estén de caída en caída y caída; esto junto con temerle a Dios conociendo su poder y apartándonos del mal va a traer como promesa un baño que renovará nuestro cuerpo, impresionante todos los beneficios que su palabra nos muestra como consecuencia de confiar plenamente en sus mandamientos, de temerle y de dejar de hacer el mal o de participar en él.

Cada vez que escribo lo hago con más temor, por la responsabilidad y el privilegio de compartir su palabra, aunque parezca lógico, fácil, ligero, suave, racional, benigno Dios nos pide para cuidarnos que no confiemos en nosotros mismos solo en Él y su palabra.

“Pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas. 1 Juan 3:20:“
 
Abrazos, feliz semana, Feliz Semana Misionera.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

:)

Diego Julian Pena Ibanez dijo...

Excelente, muy oportuno, en estos momentos donde debo tomar tantas decissiones en mi vida, muchas gracias.