sábado, 21 de abril de 2018

NADANDO EN AGUA DE VIDA



Llegamos al final del recorrido por el maravilloso libro de Ezequiel, de la mano de Dios avanzamos muchos meses en su Palabra. El pasaje que queremos revisar es el siguiente:

Ezequiel 47:1-12
 “Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente, y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar. Y me sacó por el camino de la puerta del norte, y me hizo dar la vuelta por el camino exterior, fuera de la puerta, al camino de la que mira al oriente; y vi que las aguas salían del lado derecho. Y salió el varón hacia el oriente, llevando un cordel en su mano; y midió mil codos, y (i) me hizo pasar por las aguas hasta los tobillos. Midió otros mil, y (ii) me hizo pasar por las aguas hasta las rodillas. Midió luego otros mil, y (iii) me hizo pasar por las aguas hasta los lomos. Midió otros mil, y era ya un río que yo no podía pasar, (iv) porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado. Y me dijo: ¿Has visto, hijo de hombre? Después me llevó, y me hizo volver por la ribera del río. Y volviendo yo, vi que en la ribera del río había muchísimos árboles a uno y otro lado. Y me dijo: Estas aguas salen a la región del oriente, y descenderán al Arabá, y entrarán en el mar; y entradas en el mar, recibirán sanidad las aguas. Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allá estas aguas, y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que entrare en este río. Y junto a él estarán los pescadores, y desde En-gadi hasta En-eglaim será su tendedero de redes; y por sus especies serán los peces tan numerosos como los peces del Mar Grande. Sus pantanos y sus lagunas no se sanearán; quedarán para salinas. Y junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas nunca caerán, ni faltará su fruto. A su tiempo madurará, porque sus aguas salen del santuario; y su fruto será para comer, y su hoja para medicina.”

Dios nos muestra cuatro escenarios respecto de la relación con el agua de vida:

1.    Sumergidos hasta los tobillos.
2.    Sumergidos hasta las rodillas.
3.    Sumergidos hasta la cintura.
4.    Sumergidos por completo.

Un bonito cuadro del proceso de relación con la Biblia, desde lo superficial hasta la inmersión completa.

Recordemos la importancia del agua de vida.

Joel 3:18
“Sucederá en aquel tiempo, que los montes destilarán mosto, y los collados fluirán leche, y por todos los arroyos de Judá correrán aguas; y saldrá una fuente de la casa de Jehová, y regará el valle de Sitim.”

Zacarías 14:8
“Acontecerá también en aquel día, que saldrán de Jerusalén aguas vivas, la mitad de ellas hacia el mar oriental, y la otra mitad hacia el mar occidental, en verano y en invierno.”

Juan 4:10
“Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.”

Juan 7:37-38
“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.”

Apocalipsis 7:16-17
Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.”

Apocalipsis 22:1-2
“Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.”

Jóvenes, toda alma viviente que nadare por el agua de vida vivirá, eso ya pasó con nosotros al recibir a Cristo en nuestro corazón, llevemos esa agua de vida quienes tienen sed de salvación y relacionémonos con la Palabra de Dios desde lo superficial hasta nadar en ella.

Abrazos.

. M .

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