Nadie puede negar la
veracidad de las Escrituras, son perfectas, cabales, sin ninguna sombra de
mentira, y en ellas el Señor nos hace hermosas promesas de lo que nos espera y
nos exhorta a no callarnos, a hablar del Evangelio, a proclamar su verdad.
8Mas, oh
amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.9El Señor no retarda su promesa,
según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros,
no queriendo que ninguno perezca,
sino que todos procedan al arrepentimiento. 10Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en
el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán
deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. 11Puesto que todas estas cosas han de ser
deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera
de vivir, 12esperando y
apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos,
encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!
13Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos
nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. 14Por lo cual,
oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por
él sin mancha e irreprensibles, en paz. - II Pedro 3:8-14
No sé cómo te haya
ido en el 2017 con tu tarea de evangelista, pero el Señor ha sido, y está
siendo muy paciente, esperando a que salgamos a proclamar Su Evangelio a toda
Criatura, porque su anhelo es que ninguno perezca, sino que todos procedan al
arrepentimiento. Por esta razón, es necesario que aprovechemos muy bien nuestro
tiempo, hablando del Evangelio siempre que sea posible, con mucha sabiduría y
humildad, dependiendo siempre del Señor.
El día del
arrebatamiento, y desde luego, su segunda venida están muy cerca y lo que Dios
nos muestra que pasará con quienes queden será realmente terrorífico, así que
no podemos desperdiciar ni un solo minuto, es necesario salir a hablar de
Cristo a toda criatura.
Nuestro testimonio
de vida es fundamental para que la gente crea. Es necesaria la santidad en
nuestras vidas para que verdaderamente haya credibilidad y glorifiquemos a
Dios. Nosotros tenemos una esperanza gloriosa porque esperamos cielos nuevos y
tierra nueva en los cuales mora la justicia, pero los demás, deben dolernos, y
es por eso que tenemos que ser irreprensibles ante nuestro Dios y ante a ellos,
a fin de ganarlos para Cristo y poder llevar buen fruto.
Algunos PRINCIPIOS
fundamentales para el creyente:
- No ignorar que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día
- Entender que el Señor no está demorado, sino que es paciente
- Tener claro que el Señor está esperando a que hagamos honestamente la tarea de predicar el Evangelio a toda criatura
- Debemos hacer nuestro papel de predicar el Evangelio entendiendo que la FE es por el OIR, y el oír por la Palabra de Dios
- Ser conscientes de que el día del Señor está muy pero muy cercano y que después que ÉL venga ya la salvación no será nada fácil.
- Sentir dolor por las almas que se quedarán sufriendo las atrocidades de la gran tribulación
- Y aún sentir más dolor por las que irán definitivamente a un infierno eterno
- Habla y no calles, no te avergüences, no dejes para mañana… HOY es día de Salvación
- Debemos andar en Santa y piadosa manera de vivir esperando la venida de nuestro Señor
- Procurar con diligencia ser hallados sin mancha e irreprensibles, en paz.
En este pasaje vemos claramente reflejada La PACIENCIA DEL SEÑOR
1. Dios conoce todo lo que pasó, lo que pasa y
lo que pasará, y espera pacientemente que hagamos la tarea (Vs 8-9)
2. Lo que viene para la humanidad que ignora a
Dios es indescriptible (Vs 10)
3. Todo va a ser chamuscado, aferrémonos a lo
que realmente vale la pena, la Salvación de las almas (Vs 11-12)
4. Limpiémonos de toda mancha de contaminación
y esperemos pacientemente SUS PROMESAS (Vs 13-14)
Ahora, complementando esta
enseñanza de Pedro, vemos a JUAN recordándonos que Dios es LUZ y cómo debemos
nosotros como sus testigos LIMPIARNOS de toda mancha de pecado para poder
TESTIFICAR con nuestras vidas y con nuestras palabras,
5Este es el mensaje que hemos oído de
él, y os anunciamos: Dios es
luz, y no hay ningunas tinieblas en él. 6Si decimos que
tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la
verdad; 7pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos
comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo
pecado.8Si decimos que
no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la
verdad no está en nosotros. 9Si confesamos
nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos
de toda maldad. 10Si
decimos que no hemos pecado, le
hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. I Juan 1:5-10
Es absolutamente
claro que Dios es LUZ y que en ÉL no hay tinieblas, ni obscuridad, ni pecado,
ni mediocridad, por lo tanto, si decimos que tenemos comunión con ÉL, no es
posible que andemos en tinieblas, porque estaríamos mintiendo, pero por el
contrario, si realmente andamos en LUZ, como ÉL está en luz, debe reflejarse
claramente en nosotros la COMUNIÓN fraternal cristiana y la santificación debe
ser un proceso permanente porque la Sangre de Cristo nos limpia día a día.
Es innegable, todos
somos pecadores, y mientras tengamos esta carne, la tentación y el pecado
tienen aún vigencia en nuestras vidas, eso no podemos negarlo, pero no debe ser
motivo de disculpa para seguir cayendo. Tener pecado y estar en pecado son dos
cosas diferentes. No somos santos sin pecado; somos santos que pecan y debemos
confesar y arrepentirnos de cualquier discrepancia entre quienes somos y lo que
hacemos.
Lo que Dios espera
de nosotros es que reconozcamos el pecado, nos arrepintamos y le agradezcamos
por el perdón que Él ya nos ha dado, ÉL
está dispuesto a escucharnos, a corregirnos y a limpiarnos de toda maldad.
Jamás debemos negar nuestras faltas, diciendo que no tenemos pecado, eso sería
hacer a Dios mentiroso y sería una ausencia de Su Palabra en nosotros.
Unos PRINCIPIOS más
para terminar el año 2017, agradando y GLORIFICANDO a Dios con nuestras vidas:
- Entender la transparencia y SANTIDAD de Dios
- No andar en tinieblas porque eso NO VA con la Santidad de Dios
- Tenemos que andar en LUZ, reflejando la luz de Cristo a través de la COMUNIÓN fraternal cristiana
- Debemos confiar plenamente en que la Sangre de Cristo nos LIMPIA de todo pecado.
- No podemos negar nuestras faltas
- Cada vez que pecamos, debemos reconocerlo, arrepentirnos, confesarlo y pedir perdón y limpieza
- Esperar por FE, agradeciendo de antemano que Dios nos limpie de toda maldad
- Jamás debemos decir que no hemos pecado, sería la mentira más grande.
Podemos RESUMIR este pasaje de Juan en tres
puntos que nos muestran que Dios es LUZ:
1. Dios es luz y si andamos en comunión Íntima
con ÉL no podemos ser tinieblas, nuestro testimonio habla de nuestra relación
con ÉL (Vs 5-7)
2. Debemos reconocer nuestros pecados,
confesarlos y pedir perdón, esperando una limpieza permanente (Vs 8-9)
3. Jamás debemos decir que no hemos pecado,
sería el pecado o la mentira más grande (Vs 10)
Terminando el 2017,
Dios nos recuerda La Paciencia del
Señor y nuestra tarea como testigos suyos. Y además nos recuerda que Dios es LUZ,
en ÉL nos hay mancha de tinieblas y esa LUZ, esa santidad debe reflejarse en
nosotros.
Es una enseñanza que viene de un Dios PACIENTE y muyyyy misericordiosos
con los salvos y con los perdidos. ÉL espera pacientemente que hagamos la
tarea, y quiere que todos escuchen y sean salvos. La enseñanza viene de un Dios
SANTO, amoroso, sabio y PERDONADOR que espera a que cada persona reconozca sus
faltas, se arrepienta y pida perdón. ÉL está con sus brazos abiertos dispuesto
a recibir al pecador arrepentido. ÉL es un Dios que espera que en nosotros se
refleje su pureza y SANTIDAD
Dios cierra el año 2017 IMPACTANDONOS con las advertencias tan claras
que Dios nos hace de la Venida de Cristo y de las consecuencias para aquellos
que ignoraron Sus Palabras, así como nuestra responsabilidad de mantener un
testimonio intachable. Dios me muestra que el PECADO no tiene cabida en el
auténtico creyente y por lo tanto debemos luchar a brazo partido contra
cualquier manifestación de pecado, entendiendo que no hay justo, ni aún uno, y
que es necesario reconocer la enfermedad del pecado para poder ser sanados de
ella.
Todo esto hay
que aplicarlo, predicando y
predicando, sin avergonzarme para nada. Es nuestro deber, el tiempo se acaba.
Ante todo manteniendo un testimonio intachable delante de todos los hombres, buscando
siempre la SANTIDAD, el poder reflejar la LUZ de Cristo, examinando nuestra
vida día a día a la LUZ de la Palabra de Dios, a fin de reconocer cualquier
brote de pecado, atacándolo inmediatamente, pidiendo perdón y clamando a Dios
por su limpieza.
Feliz años 2018, lleno
de MUCHO FRUTO para el Señor
Fabio
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